Me llamo Juanma, tengo 26 años y llevo tocando la guitarra de forma autodidacta desde los 14 aproximadamente. Nunca me gustaron las clases ni la teoría musical y siempre me fie mas de mi propio oido que de lo que veía escrito en los papeles. Llevo con mi grupo, Náufragos del Tiempo casi 9 años y un par de discos grabados con una independiente (en primavera saldrá el segundo). En la época de menor movimiento después de grabar ese segundo trabajo con mi banda (mezclas, etc), decidí grabar por mi cuenta algunas canciones que tenia que jamas habrían encajado en el grupo. Fue asi como nació mi proyecto en solitario y paralelo: The Tragic Company. Me sirvió para explorar un poco mis capacidades como músico (tocando todos los instrumentos), vocalista y productor y también para explotar Internet como medio de promoción y distribución de la música. The Story of a Greedy Bellboy es un tema que me gusta encuadrar dentro del sub-género de la mini-ópera rock que en su día inaugurara Pete Townshend allá por el año 67. Forma parte de un trabajo de mayor envergadura, pero articulado en torno a él y que se podrá descargar de forma gratuita desde la página web del proyecto: The Tragic EP. Suelo componer con una guitarra acustica. Soy un apasionado de la música británica y en especial de The Who y pensé en intentarlo con una mini-opera. "Solo se trata de ir escribiendo pequeñas canciones contando una historia" pensé. En un principio decidi ir poco a poco, sobre la marcha, sin saber como sería la historia completa. No tenía un guión. Necesitaba una historia, así que pedí consejo a varios compañeros mios de la facultad de Ciencias de la comunicación de Málaga (comunicación audiovisual), pero todos me ofrecían tramas demasiado rebuscadas, muy peliculeras. Queria algo mas sencillo, pues tendría que ir en inglés y además en verso. Fui perfilandolo a medida que iba encontrando los temas y las melodías. Me propuse componer un par de actos por día. El proceso duró una semana o así, porque soy un maldito vago y no siempre me sentaba con la guitarra a trabajar. Gran parte de la culpa la tuvo un videojuego llamado Football Manager 2008
El protagonista es un botones (pequeño homenaje al bellboy de Quadrophenia) que quiere impresionar a su novia Laura comprando un anillo, un coche, una casa en la playa... artículos de lujo que no se puede permitir con su sueldo. Necesita dinero ("I need money") y nunca tiene suficiente ("you never get enough"). De esta forma, gente chunga le ofrecerá un trabajo a cambio de una buena suma de dinero. ("if you want money, you'll make it fast"). Consiste en llevar un paquete a cierto sitio. No sabe lo que hay dentro, no es de su incumbencia. La curiosidad le puede y no puede evitar abrir el paquete, que resulta estar lleno de cocaina ("I couldn't help it, and I opened it"). Por supuesto en ese momento lo pilla la policia y lo lleva a la carcel. Alli recibe la amenaza de que como se vaya de la lengua, matarán a su novia ("if you say anything, I'll kill her myself"). A nuestro héroe se le hichan las narices y decide escaparse para rescatarla ("I'm getting out and gonna get ya"). Hay una lucha y finalmente la salva ("oh baby, here I am"), pero su novia le hará ver que lo mas importante en la vida no es el dinero, sino las personas y que lo quiere tal y como es ("I don't care about all the money, I just wanna be with you"). Como veis es un argumento bastante pasteloso y simple, pero creo que lo ineresante en este caso es la forma de contarlo. Estaba claro que quería algo muy directo al principio, que impactara. También quería un riff principal con el que jugar a lo largo de toda la opereta, para darle unión y cohesión... partes en las que el oyente dijera "anda, mira, aquí está de nuevo", pero a la vez, no podía hacerse pesado. Calculé que podría salir algo superior a 10 minutos, por lo que era delicado el asunto. Puntos de unión entre los diferentes actos, pero debían ser diferentes entre si y al mismo tiempo, tener sentido para contar la historia. Guitarras muy agresivas, con pegada, muy Townshend, sin malabarismos, acordes abiertos y octavas, para permitir una mayor vibración de las cuerdas; y una base rítimica potente y sobre todo sólida, argumentos imprescindibles para construir pista sobre pista. Me permití homenajear en algunas partes a Keith Moon, en la medida de lo posible. |